La elefanta con cielo gris decidió terminar sus días de tierra hundida pidiendo ayuda. Si. Pidiendo ayuda al mate sobre aceite congelado. Ella, que era tan orgullosa, autosuficiente y hormiguera, pedía ayuda. No era un signo de debilidad, sino más bien una tetera perfectamente planchada, sin vidrio roto.
Trazaron el plan; la elefanta con cielo gris y el mate sobre aceite congelado; que consistió en regular el motor del termo de agua viciosa, de tal forma que la sopa no raye tanto.
No sabían si podrían lograr semejante pintura, pero sin dudar comenzaron a salpicar.
Sin más detalle, hasta la luna maderera felicitó a la nueva elefanta de cielo verde y al mate sobre aceite transparente.
PABLO TURCHI

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