Breves cuentos fantásticos, creados por los integrantes de los talleres de 4 encuentros de Juego y Creatividad

miércoles, 30 de septiembre de 2020

PIEDRAS EN CUCLILLAS

                 Bajo el sol polvoriento, mientras las llamas lamían sus ancestrales perfiles, sin que nada ni nadie las viera, miles de piedras en cuclillas se acercaban imantadas a la Apacheta más prominente del valle. Endiabladas, quebradas, rojonas de risa iban todas agachadas, rogando carnaval al brillo lentejuela.


TAMARA ALONSO


domingo, 27 de septiembre de 2020

ALMACEN DE ISLAS

En Chascomús hay un almacén de ramos generales repleto de escaparates en los que se exhiben veinte islas sin nombre. Algunas de volcanes recientes, otras atlántidas sirenas. Son saldos de náufragos y fábulas, avistajes secretos, salvaguarda de tesoros piratas, memorias yermas de azul iodado. Perdidas en la muchedumbre cacharrera, siempre se hacen menos urgentes que la vajilla de diario. 


 TAMARA ALONSO




martes, 22 de septiembre de 2020

LA BOTELLA OFENDIDA


Era fácil darse cuenta . En el estante mas alto, el casi inalcanzable. al que solo se puede acceder con la escalera o en puntas sobre un banquito, oscura, con la etiqueta oculta porque se volteó de espaldas, demuestra su enojo, la temperamental botella de Arsénico.

Ella cree que por la importancia de su contenido debería estar más expuesta, más a la vista de los clientes de la farmacia. Obviamente no parece ser consciente del peligro que supone ubicarla  al alcance de la mano: entonces, ofendida, optó por ponerse de espaldas ocultando orgullosa su etiqueta, esa con calavera y huesitos que la cruzan. Una de las etiquetas más lindas, de las pocas con dibujo.


Remedios, la farmacéutica, cada vez que se da cuenta que la etiqueta no está visible, sube al banquillo y gira la botella exponiendo la señal de peligro, pero en algún momento del día descubrirá que alguno, quizás  su padre, el Sr Gárgara, fundador de la droguería, por alguna razón decidió ocultarla volteando la botella.


Botellas con Acelofenaco, Potasio, Aceite de ricino, Calcio, Acido omega y Alcanfor, ocupan el primer estante. En el segundo:Alcohol de romero, Esencia de trementina, Perióxido de Benzoilo, Tanino, y Sulfato sódico. Otras botellas, menores al parecer de la ofendida,  llenan el tercero y el cuarto Y ella está en el quinto estante, junto a los tiritóxicos de nombres ridículos y de efecto mucho menos potente que el de su contenido. Arsénico. 

El vecino mas próximo es el hidrocarburo alifático que en su etiqueta advierte “ NO USAR EN SITIOS NO VENTILADOS”. Al otro costado Cloruro de Vinilo, con la advertencia “SACAR LAS AVES DEL CUARTO AL APLICARLO”. Ella advierte “PELIGRO”, a secas. Ninguna otra indicación, su solo nombre es suficiente y a pesar de eso, la mantienen invisible en el estante mas alto, ignorada por los clientes de la mas prestigiosa farmacia del pueblo.

Tan obstinada esta en lucirse, que resultaria difícil convencerla de que no precisa una vitrina de cristal, con base forrada de terciopelo morado y especialmente iluminada en el centro mismo de la farmacia. A veces piensa en eso y se tuerce en una sonrisa en su etiqueta, la dentadura de la calavera.

No tiene idea que muy pronto, unos ladrones armados, entrarán a robar a la farmacia. No tiene idea que a uno de ellos le llamara la atención una botella, que en el ultimo estante parece no tener etiqueta y se subirá al mostrador para alcanzarla y llevársela.

No tiene idea que quien la robó no sabe leer la advertencia y vuelca el contenido en su boca pensando que es licor y se retuerce de dolor a los gritos y finalmente cae sin vida en la  misma puerta de la Farmacia Gárgara.

No tiene idea que a la mañana siguiente saldrá su imagen en una foto de la pagina del diario y será vista por cientos de miles de personas, luciendo su bonita etiqueta de calavera y huesitos cruzados y la palabra peligro salpicada de saliva y sangre, destiñéndose.

Aún no sabe que será distinguida.


Sobre:Qué botella se sintió ofendida?

RAMIRO SILU

LA COMBINACIÓN

Como cada mañana, después de completar la serie de abdominales, después del desayuno y de la ducha, me tomo media hora para elegir uno de mis trajes, la camisa perfecta que lo acompañe y la corbata que maride idealmente. La combinación de hoy no la había hecho nunca. Estoy impresionado por la audacia con la que elegí estos colores. El saco y el pantalón son de un tono arena suave que en un día de mucho sol brilla como dorado.  La camisa de lino blanca con unas finas rayas azules en vertical y el cuello con puntas redondeadas. La corbata está sin estrenar. Tiene una base color rojo oscuro salpicada por pequeños perritos dálmata que miran en todas las direcciones. Voy a agregar un sombrero para darle el toque final a mi creación.

Me calzo el pantalón, meto la camisa adentro, ajusto el cinturón. Paso la corbata por atrás del cuello de la camisa previamente levantado y con un movimiento que no alcanzo a entender, la corbata pasa de largo y termina en el suelo.  Pienso en la seda italiana con la que fue confeccionada  la corbata y se me hace agua la boca. Es muy sensible, por eso se desliza con tanta fluidez. La levanto. La sacudo para quitarle las partículas de polvo que hayan quedado pegadas y comienzo nuevamente a hacer el nudo, ahora con más cuidado.  Mantengo la punta más delgada de la corbata firme y con el otro extremo doy una vuelta, otra, otra y otra más. Son demasiadas, no sé qué me pasa. Es como si estuviera hipnotizado por la belleza de la tela y solo puedo hacer lo que ella quiere.Vuelvo a comenzar con el nudo desde cero para concentrarme mejor. Esta vez son dos vueltas y luego paso la punta por el centro del nudo para terminar ajustando. 

La corbata no quiere doblar hacia abajo, en cambio, empieza a recorrer mi cuello como una serpiente hambrienta. Me quedo paralizado mientras ella recorre mis rincones, me susurra cosas al oído. Me tapa los ojos y me acaricia con una suavidad como solo ella puede hacerlo. Siento que me muerde la oreja y  me pregunto cómo lo hace. Me dice que yo no la compré sino que ella me eligió desde la vidriera. Canta con la voz de un ángel. Dios, es hermosa. 

Estoy mojando toda la camisa nueva con el sudor nervioso que empapa mi espalda. Siento la presión en el cuello ya que el nudo está haciendo tope a la altura de mi nuez de Adán y eso me atemoriza. Recuerdo que hoy Ramona no viene porque es su día franco. Igualmente hago sonar la campanita.  Muevo las manos alrededor de mi cuerpo, en círculo, para encontrar algo que me ayude. Algo en la mesita de luz, en la cama. Todo me da vueltas en la desesperación. Tengo la boca seca. Se que en alguna parte quedó una copa con restos de champagne de anoche. Insinúo que brindemos por el estreno, pero la corbata se pone celosa porque no la usé ayer y ajusta aún más el nudo. Me falta el aire.

Siento el dulzor ácido del deseo en la lengua y una erección que se hace evidente. La corbata es mucho más larga de lo que yo imaginaba. Está tratando de enredarme también las piernas para tirarme al piso. Yo no era de los que se dejan capturar tan fácilmente. Levanto los brazos para que mis manos queden fuera del alcance de sus garras de seda y me acerco a la pared. Voy tanteando sin saber lo que quiero encontrar, como si esta no fuera mi casa, como si hubiese olvidado que objetos tengo todos los días a mi alrededor. Quisiera dejarme llevar por el arrebato y acabar, con todo esto. 

Tengo una reunión importante en la oficina. No hay café. Detecto a mi lado una estantería, hay libros y cuadernos, hay adornos.  Rozo con mis dedos algo de metal. No sé que hace un cuchillo acá porque nunca como en mi habitación. Lo tomo por el mango tallado, es una pieza muy fina, lo reconozco, es el abrecartas de mi tatarabuelo. Nunca pensé que me serviría para algo.  

Ahora ella está tratando de amordazarme. Sabe perfectamente lo que me gusta, aunque casi no nos conocemos. Rápidamente se coloca en el centro de mi mandíbula abierta y aprieta con saña. La muerdo apasionadamente y soy yo el que sufre por las marcas que pueda dejarle. Huelo el perfume francés que emana la camisa  y pienso que debería comprar otro frasco porque ya se me está terminando. 

Ella se estira con gracia y se aferra al picaporte. Quiere arrastrarme hacia la puerta, tumbarme, tener el poder completo sobre mi. Resisto en pié a pesar de mis fantasías. Los zapatos, todavía no pensé en qué zapatos. Ella también está agitada, casi puedo sentir su respiración excitada. Este es el momento,  es ahora o nunca. Toda su atención está puesta en derribarme. No aguanto más. Dejo que el envión me lleve. La mano que sostiene el abrecartas cae con todas mis fuerzas sobre su belleza tensada entre mi cuerpo y la manija de bronce. El filo del metal aún funciona y desgarra los hilos italianos en un corte irrevocable. Exploto de placer y grito sin sonido. Con todo el dolor de mundo, te mato, corbata. 

Ojalá no hubieras sido perfecta. Ahora ¿Qué me pongo?


Sobre Mato-Corbata

LAURA D'ANTONIO

lunes, 21 de septiembre de 2020

CASCOS PARA PELUSAS

Mirta acaba de tener una idea genial: en este tiempo de Pandemia va a iniciar su propio negocio: va a fabricar CASCOS PARA PELUSAS. 

Después de todo, siempre hay pelusas por todas partes!!! Y nadie estaría interesado en que alguna pelusa distraída, tenga un accidente y termine desparramada por todos lados… y si se quiebra? Y no me quiero imaginar si se desgarra, si se desbarata o se desparrama???!!!!! Un horror. Todo quedaría lleno de pelusas mas pequeñas. Aunque pensándolo bien…más peligroso sería si se reprodujeran…bueno para eso haría falta otra cosa: preservativos para pelusas?

...Definitivamente, Mirta,acaba de tener una idea genial.


MARCELA POSTIGO

La pata azafata


Erase una vez, en el futuro, cuando el feminismo ya consiguió librar la mayoría de las luchas de las mujeres, que  una niña propuso ocuparse de los derechos de las hembras de otras especies. ¿Por qué no podrían trabajar entre nosotras las jirafas o las elefantas? ¿Por qué las azafatas solo podían ser mujeres altas y flacas? Entonces se presentó a la entrevista una pata y fue contratada, para sorpresa de las otras candidatas.

LAURA D'ANTONIO

Sardinas que cantan


Pezcalandia era una ciudad hermosa, colorida, pujante. Una ciudad feliz. Un día Catalucha, mi vecina de enfrente, vino con la novedad: “Abrí una lata de sardinas y salió una de ellas cantando como los dioses”. ¡No te creoooo!!!!!! ¿Quién te va a creer? Si todos lo saben: “Cuando abrís una lata de sardinas, sale una de ellas cantando absolutamente desafinada”.¿Para qué mentiría? ¿Qué necesidad había?

Todos teníamos la costumbre de grabar el audio de la sardina que, al salir de la lata, cantaba siempre muy desafinado y que nos producía una risa incontenible porque nunca habíamos escuchado cantar tan mal. Cada vecino tenía una colección de canciones desafinadas de las sardinas que salían de sus latas. Cuando estábamos por abrir una, nos juntábamos los miembros de la familia y mientras mamá abría la lata, cada uno elegía cuál era la sardina que iba a cantar. Ganaba el que adivinaba. No había premios porque nos producía tanta gracia que alguien pudiera desafinar tanto, que nos olvidábamos de felicitar al adivino.

Las colecciones de grabaciones eran todas diferentes ya que cada sardina cantaba una canción distinta, nunca escuchamos dos veces la misma canción. Tal es así, que la salida  preferida de todos los habitantes de la ciudad era ir a cenar a la casa de un amigo o familiar y de sobremesa escuchar la colección de grabaciones del anfitrión.

Carlatún, mi prima hermana, tenía una colección en la que dos sardinas tenían una voz parecida, no igual, pero parecida. Una cantaba “La bamba”, canción de los años ´70 y la otra el tango “Volver”. Pero en el “se necesita un poco de gracia…” y “las nieves del tiempo…” la entonación era parecida. Ambas nos hacían reír tanto, que siempre le pedíamos que las ponga. Ya después de reírnos de esa manera, no podíamos seguir escuchando porque nos dolía la boca y estábamos exhaustos.

Si hasta pensamos nombrar el 24 de julio como “Día del canto de la sardina”,porque fue el día que por primera vez se escuchó cantar a una sardina en lata. Era difícil de corroborar, pero no venia nada mal instaurar el “Festival de la sardina cantante”, en el que cada participante pudiera mostrar las mejores grabaciones de su colección y así cada año, un jurado distinto, coronara al ganador. Hasta se diseñó la copa que se daría como premio!

Esta fiesta seguramente traería  pujanza a la ciudad, a nuestra industria: La pesca y el envasado de sardinas cantantes. que eran  industrias motores de la ciudad. Las dos fábricas, “La sardina feliz” y “TRUCHEX   S.A.” (Esta última llamada por nosotros “La sardina alegre” ya que el nombre  de la empresa no sugería nada bueno) eran las que hacían que  daban trabajo al pueblo. Por supuesto guardaban en profundo secreto el proceso de producción, por eso cada uno  teníamos una versión distinta de él y nos lo pasábamos en secreto unos a otros.

Como dije, hasta que Catalucha hizo lo que hizo. A partir de allí todo fue caos. Empezaron a aparecer tantas grabaciones de sardinas que cantaban bien, que hubo que pedir que hubiera testigos. Filmar no se podía porque no solo daba mala suerte, sino que avergonzaba a la sardina cantora y se quedaba muda . Testigos de la familia tampoco servían porque podría n ser parciales y se dudaba de su verosimilitud.  Finalmente se resolvió que fueran los vecinos que no fueran amigos de losconcursantes. 

Las voces sardinezcas eran cada vez mejores. Hasta apareció una con la voz igualita a Plácido Domingo. Y  Merlucio,  el dueño de la grabación, aseguró que la sardina cantaba mejor que el tenor, pero que el grabador no supo captar el momento.

¿Podíamos creerle? Decididamente no. Merlucio hacía unas tartas de sardina tan ricas, que  supusimos que seguramente regaló una a cada jurado testigo. ¿Cómo podíamos creerle?Finalmente lo comprobamos.

Poco después, quién sabe por qué, aparecieron grabaciones de sardinas que desafinaban mucho mas que de costumbre. No se supo bien cual de las empresas empezó con esta serie pero todo dejó de tener sentido. Las cenas para escuchar las grabaciones, resultaban aburridas y  fueron cada vez menos hasta que desaparecieron. Dejamos de consumir sardinas cuatro o cinco veces a la semana como antes, nadie le creía nada a nadie y todos nos mirábamos con desconfianza.

El busto de la sardina que estaba a la entrada de la ciudad fue atacado con bombas de alquitrán tantas veces, que ya no se distinguía que pescado era y  la industria quebró porque el consumo de sardina fue desapareciendo. 

La gente se fue mudando a otras ciudades, y cuando sólo quedaron dos o tres casas habitadas, se declaró a Pezcalandia ciudad fantasma y cerró la municipalidad...

Seguramente algún visitante desprevenido, al ver a esta ciudad vacía, sucia, de paredes descascaradas y tejas descoloridas crea que es así el destino de las ciudades, pero nosotros, los que fuimos habitantes de Pezcalandia sabemos por culpa de quien tan hermosa ciudad cayó en desgracia.

PABLO TURCHI

domingo, 20 de septiembre de 2020

Elefanta de cielo gris y el mate sobre aceite congelado


La elefanta con cielo gris decidió terminar sus días de tierra hundida pidiendo ayuda. Si. Pidiendo ayuda al mate sobre aceite congelado. Ella, que era tan orgullosa, autosuficiente y hormiguera, pedía ayuda. No era un signo de debilidad, sino más bien una tetera perfectamente planchada, sin vidrio roto. 
Trazaron el plan; la elefanta con cielo gris y el mate sobre aceite congelado; que consistió en regular el motor del termo de agua viciosa, de tal forma que la sopa no raye tanto. 
No sabían si podrían lograr semejante pintura, pero sin dudar comenzaron a salpicar. 
Sin más detalle, hasta la luna maderera felicitó a la nueva elefanta de cielo verde y al mate sobre aceite transparente.

PABLO TURCHI

sábado, 19 de septiembre de 2020

Cnel. Perri, el pueblo que usaba como sombrero a sus perros


No pretendamos saber desde cuándo ni por qué, en Coronel Perry, sobre las cabezas de sus habitantes, reposan obedientes perros de todo tipo, según la ocasión. 
Es habitual ver cuando se cruzan entre conocidos, saludarse levantando el perro encima de sus cabezas con una sola mano y perros colgando en los percheros Ad hoc en los bares del centro.

Caniches y Pomeranias son los modelos preferidos, tal vez por su tamaño y peso resultan cómodos. 

Los chihuahuas son una elegante opción como gorra deportiva, los Bulldog como cascos para motociclistas y las orejas de los Cocker spaniel resultan magnificas tapa-orejas para los niños, en los nevados inviernos de este pueblo pacífico del sur de la provincia de Tercipoersia

Una vez, rompió esa calma la Asociación protectora de animales, que hasta entonces no se había manifestado ni a favor ni en contra, del uso de canes como prenda de vestir. Se comprobó que estos animales sufrían cuando eran estrujados contra los corazones de sus dueños, en ocasión de nerviosas declaraciones de amor o juramentos.Hubo mucha gente a favor y mucha en contra. 

Las "sombrerenarias", se mostraron a favor de la prohibición. Era a ellas a donde recurrían los culposos propietarios con el sombrero en sus brazos respirando con dificultad y con la lengua afuera. Por suerte se aceptó la norma y se acabaron los perros con principio de asfixia, los sombreros agonizantes.


Los extranjeros que llegan de visita, se adaptan con facilidad y suelen alquilar, en refugios para perros, sombreros simpatiquísimos, siempre con el compromiso de devolverlos limpios, despulgados y bien alimentados. Eso si, es obligatorio tener vacunado el sombrero y con bozal en caso de perros agresivos o peligrosos como el Rottweiler, que es el sombrero preferido de los ricachones que fuman habanos y tienen chofer quien por lo general usa una gorra Caniche toy con bozales sordina para impedir que se escuche el insoportable ladrido agudo y permanente de esa raza  y especialmente para no alterar la paciencia del sombrero del ricachón que seguramente se habrá comido mas de una gorra chillona.


En Cnel. Perry  hay un magnífico teatro, el "Rin-tin-tin Opera" que al menos dos veces al año realiza funciones de gala.

Las galas de la ópera parecen verdaderos concursos de belleza canina. Durante el día, previo a la función nocturna. las señoras y los señores llenan las peluquerías con salón especial para sombreros. Allí  los cepillan, después de un  espumoso baño de crema y los adaptan al corte de sus dueñas y dueños.
Por la noche, los lujosos salones del Rin-tin-tin se llenan de elegantes damas luciendo su Collies de pelo largo, sus Mastines tibetanos, sus Afganos y algún que otro Komondor de elegantes rastas.

Como no esta bien visto mantener el sombrero puesto dentro de los espacios cerrados, ademas del tradicional guardarropas, en cada teatro, hay una guardería en la que ponen a cada sombrero en su jaula, evitando contagios y preñeces no deseadas.

Al final de la función los empleados de la guardería, hacen un dinero extra con la venta de golosinas para sombreros con las que los dueños premian a sus mascotas y es el momento en que  ladridos de sombreros felices invaden el hall festejando el reencuentro.

A la salida, custodiado por uniformados con ovejeros alemanes sobre sus cabezas, el público se retira a sus casas en lujosos coches. 

Al descender, es el momento adecuado y por fin dejan caminar a los sombreros para que hagan sus necesidades y luego todos a dormir. 

Por suerte a los perros en las casas no los cuelgan del perchero y pueden descansar de ser sombrero, en su mullido almohadón hasta el día siguiente

Cosas como estas ocurren en Cnel. Perry. 

Si algún día vas de visita, te aconsejo que no lleves a tu perro;  difícilmente se adapte a mantenerse en su lugar, por lo que te recomiendo alquilarte alguno haciendo una visita al refugio "El mejor sombrero del hombre" que está a la entrada del pueblo, al lado del local de Hot dogs.