¡Que pelandrunes! Cuánto tiempo andando al garete.
Nuestra curiosidad estaba guardada en los estantes más altos.
Ríos de tinta, en enormes enciclopedias y libros que ninguno se animaba a leer.
¿Para qué SABER? ¿Para qué APRENDER? si eramos FELICES.
La señorita pasaba lista todas las mañanas:
¿Birome?: Presente!
¿Goma de borrar?: Presente!
¿Sacapuntas?: Presente!
Y los demás. Siempre OBEDIENTES, conservando el ORDEN al ingresar a la escuela.
En la formación, siempre en SILENCIO, tomábamos distancia y entonábamos el himno con gran emoción.
¡Buenos días señor DIRECTOR!
Una mañana pasó algo extraordinario; fue en un recreo largo. Mientras hacíamos una RONDA girando a gran velocidad, muy divertidos; se escuchó un grito desgarrador, como ahogado....inmediatamente nos detuvimos.
Fue ahí que lo vimos en el centro de la RONDA.
Era el Almanaque, el que se sentaba en el último banco.
Nos miró a cada uno de nosotros y repetía como si fuera un mantra: Piensen chambones!..piensen chambones!..piensen...
Vimos como una lágrima de bronca humedecía su cuerpo de papel.
Luego salió corriendo... nos quedamos paralizados, sin saber que decir
sin saber qué hacer.
El que se avivó y lo siguió muy rápido con sus 2 patas, fué el compás.
No pudo alcanzarlo, pero si encontró una hoja que nuestro amigo
se había arrancado de su cuerpo y la había revoleado por el aire.
¿Cuál es el día? Preguntó inocente el cuaderno
La cartuchera que era la mejor alumna: respondió en voz muy baja tan baja, como si fuera un secreto:
24 de marzo de 1976.
ALEJANDRO MAZZA

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